Reportajes Especiales

Dos en uno, la historia de SIMCA:

La oferta de SIMCA en furgonetas fue muy variopinta en los años cincuenta y sesenta, con muchos modelos muy semejantes en el mercado, que a veces solo se diferenciaban en su nombre comercial. La marca francesa opto por cambiar constantemente sus modelos, al típico estilo americano, sin ofrecer realmente algo nuevo; no obstante, las versiones comerciales tuvieron un precio atractivo y ofrecieron un buen espacio para el transporte diario.



Los modelos SIMCA eran ofrecidos en versiones familiares (break) desde que se preparaba la pequeña SIMCA Cinq a finales de 1937, copia de la Fiat Topolino. La empresa utilizó el bastidor y toda la tecnología procedente de la versión de turismo y alargó el techo hasta el final de la carrocería, dejando la zaga terminar de forma vertical.

En este pequeño vehículo, estos retoques no aumentaron el espacio disponible, pero el vehículo fue apto para cargar con 250 kg. La SIMCA 6 le siguió en 1949. ya era algo mayor, y el modelo 8 1200 en 1950. Este último fue ofertado en distintas versiones, tanto de furgoneta, con la carrocería totalmente chapada, como de pick-up o de break, con los laterales de grandes lunas. También existía una bella versión tipo canadiense, con la parte trasera totalmente realizada en madera.

Con la Aronde presentada en el Salón de París de 1951, Simca abandonó los modelos fabricados bajo licencia Fiat y preparó toda una gama de un nuevo automóvil propio. La carrocería no tuvo nada en común con sus antecedentes, pero la marca mantenía la tecnología ya comprobada en los modelos anteriores, con sólo unos ligeros retoques. Continuando con la filosofía aplicada desde hacía años con sus modelos 5, 6 y 8, también la Aronde amplió su gama con todo un surtido de vehículos comerciales. La revista interna de la marca Les hechos SIMCA pudo remarcar con orgullo que ya eran siete los diferentes modelos que ofrecía. Igual que las versiones de turismos, también las comerciales fueron sujetas a continuos cambios, sobre todo referentes a retoques estéticos.



En el mismo stand de la Aronde se exhibieron dos prototipos, una versión break con la típica carrocería de dos volúmenes, con el habitáculo llevado hasta por detrás de las ruedas posteriores, y una furgoneta con techo de lona, según los precios anunciados, la más barata de la gama, mientras que el familiar fue tratado como de gama alta. Una golondrina servía como nuevo símbolo de la marca, reflejada en su nombre comercial (adonde era antes en francés 'golondrina'), dejando la nomenclatura de simples cifras. En ella, la SIMCA Aronde era aún la 9, y así la denominó el público durante algunos meses, hasta que se acostumbró al nuevo nombre más sonoro.

Mecánicamente, las Aronde no llegaron a las calidades de los vehículos de la competencia, con su motor sin camisas amovibles y las cámaras de combustión convencional, procedente del SIMCA 8 de antes de la guerra. Una caja de cambios de cuatro velocidades, con la primera sin sincronizar, transmitía la fuerza las ruedas traseras. La suspensión se apoyaba en resortes helicoidales y amortiguadores telescópicos de doble efecto en la parte delantera, mientras que las ruedas traseras colgaron de un eje rígido con ballestas con amortiguadores, pero sin una barra estabilizadora. También para las versiones comerciales, con sus cargas superiores, tenían que bastar los frenos hidráulicos de tambor en las cuatro ruedas. Los responsables de la marca nunca dieron mucha importancia al tema, y optaron por someter las carrocerías a continuos retoques, tan al estilo americano, y así siempre parecía que ofrecían algo nuevo.

El vehículo de dos finalidades:

En 1952, el Break entró en producción en serie junto a la furgoneta, dos modelos que de inmediato tuvieron una buena acogida en el mercado, por ofrecer bastante espacio de carga útil en relación con su precio. Un año más tarde, la furgoneta cambió su nombre por el de Messagére. En 1954 apareció el tercer vehículo comercial, denominado simplemente Commerciale, que se diferenciaba de la furgoneta por una luna más de cristal y el resto chapado, además de una banqueta posterior plegable. Representaba el Intermedio entre la furgoneta, sólo apta para la carga, y el Break, con su gran versatilidad. Esta versión no sólo permitía doblar la banqueta trasera, sino también el asiento delantero del pasajero, que se replegaba encima del salpicadero. Todas estas transformaciones se podían realizar en menos de un minuto. En la misma fecha, el modelo break cambió su nombre comercial por el de Chátelaine y fue tratado como un turismo. Mientras la furgoneta cerrada, el nuevo pick-up, que había nacido con el nombre de Intendente, y la Commerciale fueron declarados vehículos industriales, la Chátelaine mantenía su estatus de pertenecer a la categoría de turismos. Las furgonetas derivaron de la Chátelaine, pero con una carrocería ligeramente más alta, aumentando el espacio interior desde los 925 cm a los 1.010 cm. Los Intendente se suministraron con una lona que se podía escamotear fácilmente. En 1957, todas las versiones recibieron un nuevo anagrama en la parte frontal, entonces lucía la palabra Aronde en todos los modelos. Los retoques del año en los turismos, sobre todo en lo que se refiere a los nuevos asientos, no se llevaron a cabo en las furgonetas, pero sí en la Chátelaine.



Estas versiones recibieron un nuevo portón trasero de una abertura más grande, bombeado en su parte de arriba, que permitía otro ángulo ligeramente más grande que el anterior. Pero como en la versión anterior, la puerta seguía siendo de dos piezas: una parte se abría hacía arriba y la otra hacía abajo, ampliando así el espacio de carga (que podría sobresalir), además de ofrecer una protección frente las inclemencias del tiempo. La parte de abajo se podía inclinar de manera vertical hacía el suelo para facilitar la entrada de objetos más voluminosos o pesados.

Variedades en motores y denominaciones:

De hecho, tanto la nomenclatura como los constantes cambios y adaptaciones hacen muy difícil una clasificación exacta de los diferentes modelos comerciales de SIMCA, sobre todo hoy día, puesto que cualquier propietario pudo haber cambiado las piezas de su versión sin atender a la originalidad referente al año de presentación. Además, los modelos comerciales no incorporaron los cambios al mismo tiempo que las versiones de turismos, algunas veces se adelantaron, otras veces se retrasaron.

Las primeras unidades contaron con un puente trasero Gleason, que en 1952 fue cambiado por un puente hipoíde más moderno, con sus 8 x 43, más corto que él del turismo (9 x 41). El motor no fue igual al de los turismos, al reducir la potencia a 37 CV en las primeras versiones. En el salpicadero destacaron los instrumentos unidos en un cuadrante de media-luna por delante del volante, con el cuentakilómetros como instrumento principal. En el centro se situaron los seis interruptores para las funciones más básicas. Más aún llamó la atención la ubicación del tapón de la gasolina encima de las luces traseras, bastante camuflado, que de hecho no era así en todas las versiones comerciales, que contaron con la boca del llenado encima de la aleta trasera.

En 1954, algunos ligeros retoques en mecánica, principalmente una nueva dirección Gemmer, y otros en la estética, con nuevos faros traseros pivotantes para destapar la entrada de la gasolina y nuevas llantas con una S en el centro, ayudaron a que el modelo siguiera vendiéndose muy bien, y que un año más tarde SIM-CAS pudiera celebrar ser el segundo mayor fabricante de Francia. Cada año, la empresa retocaba sus versiones, quitando algo de una y añadiendo otra cosa en otra, siempre con el fin de ofrecer algo distinto que el año anterior, aunque realmente estos cambios no representaban ninguna novedad útil. En algunas versiones comerciales, la rueda de recambio se ubicaba verticalmente en el borde derecho interior encima del paso de la rueda derecha posterior, pero en otras estaba detrás del asiento del conductor. Durante los primeros años, estas versiones llevaron llantas con una gran S en el centro, de hecho, bastante elegante, pero también se han visto con ruedas de banda blanca.



En 1956, todos los modelos recibieron el nuevo motor denominado Flash, con un volumen de 1.290 ce. en lugar de los 1.221 ce. y 48 CV de potencia, por lo menos en los turismos. Las versiones comerciales se tuvieron que conformar con tres caballos menos. El modelo de camioneta recibió la denominación Intendente, orgullosamente reflejada en sus flancos, todo ello para continuar con la finalidad de la marca dar a sus versiones comerciales un aire de cierta elegancia, aunque sólo fuese por el nombre. La Messagére, por ejemplo, pudo ser elegida en color negro, que le daba un aspecto muy chic que fue aprovechado en los transportes de mercancías de cierta categoría, y más de una marca de productos de renombre utilizaba esta versión para caracterizarlos. La clientela seguía el juego a la marca y se aprovechaba de los muchos usos que se les podían dar a estas versiones.

En 1958, SI MCA preparaba el sucesor de la Aronde, el P-60, todo nuevo pero con un aspecto semejante. Algunas versiones de la Aronde subsistieron dos años más en el mercado como versiones base de los P-70, y otras cambiaron su denominación. El break acristalado Chátelaine se quedó en producción hasta 1960, cuando cambió su denominación por la de Ranch. Este modelo llevaba el nuevo frontal procedente del P-60, con la parte trasera de la antigua Chátelaine. Los responsables quitaron todos los embellecedores y el cromado, tal como pasó con todos los P-60, pero además la baca, al mismo tiempo que utilizaron ruedas de banda blanca y unos marcados adornos en los flancos laterales. También existía una versión bicolor con el techo de otro color que la carrocería, lo que dio un nuevo aspecto elegante a esta versión.

Curiosamente se mantenía el nombre de Chátelaine, pero esta vez en la versión comercial, sin adornos laterales y en color uniforme, y con neumáticos convencionales. La furgoneta Messagére también adoptaba el nuevo frontal de la P-60, además de su salpicadero, y nacía una versión nueva denominada Artisanale, con la carrocería de la Chátelaine pero que se diferenciaba de ella sólo por los cristales laterales. Desparecía la Comérciale, la versión entre la furgoneta cerrada y el break. ¡Vaya lío, verdad!

Publicado en Solofurgo Argentina.

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